miércoles, 2 de agosto de 2023

Una cabaña, un pájaro y un gato

Había comenzado a nevar lentamente en aquel Paraje desolado donde se encontraba la cabaña del escritor, dentro de la misma y cerca de una gran estufa a leña trataba de concentrarse escribiendo sobre una pequeña mesa el relato de la novela que desde hacía un tiempo estaba escribiendo. 
Pensaba que el frío del exterior no congele también mi alma y de pronto mis personajes pierdan ese calor interno que los hace tan humanos. 
Mientras meditaba en estas cosas miro por el ventanal y vio como un pequeño pajarito se detenía en su vuelo errante agotado de pelear contra el viento y los copos de nieve sobre el piso de la galería y lentamente comenzó a picotear algunos granos sueltos que habían caído desde un balde que tenía cargado de cereal para alimentar las gallinas. 
¡¡¡ pobre no la está pasando bien!!! Pensó el poeta y se levantó de la comodidad de su sillón y caminó sin hacer ruido hasta la puerta para entre abrirla lentamente; el pajarito se acercó curioso aquella puerta y sintiendo el calor del interior que naufragaba hacia afuera dio unos pasitos, unos saltitos apenas, para quedar expuesto en plena puerta. Quizás curioso por esa oportunidad se descuidó y no vio al gato que se había desperezado cansado de dormir en un rincón y cuando vio aquella presa de un salto mortal y lo capturó en el aire. 
Cuando el hombre quiso intervenir la pelea había sido superada... A veces queriendo hacer el bien descuidamos algunos datos o algunas situaciones y la vida nos puede sorprender como en esta cabaña y en esta tarde este gato atrevido me ha quitado la ilusión de ver nuevamente volar por el aire a ese pequeño ave que confió en mi refugio y la puerta que le garantizaba un calor de hogar, la esperanza de sobrevivir al frío del Invierno.
Foto simbólica
Nestor O Salgado

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